Bruselas, on y va! (parte II)

Pues después del primer día que os conté aquí el segundo nos lo tomamos de una forma más relajada pero sin dejar de conocer un montón de cosas interesantes… Por la mañana nos dejamos caer por la zona de la Unión Europea (completamente en obras) y después aprovechamos el sol y para tirarnos en el parque del cincuentenario a hacer alguna que otra foto. El recorrido queda ilustrado en otro cocris de estos míos… la zona del recuadro azul os debería sonar y las líneas rojas indican el recorrido que os muestro hoy. Por cierto, nosotras tardamos una mañana entera (sin madrugar mucho) pero tenemos que reconocer que “perdimos” mucho tiempo intentando sacarnos una foto decente saltando por encima del Arco…

Esta última es lo más parecido que yo salté algo fotografiable y eso que ¡no os confundais! no salté ni un palmo… lo hace todo la perspectiva… (jajajaja) Sin embargo, mi compi consiguió un efecto mucho mejor, luego os lo pongo… no sé si saltería más o es que yo disparé mejor… ahí lo dejo… (guiño)

Y después volvimos por el Parlamento… pasando por el parquecito que está detrás que es muy bonito con su lago y sus estudiantes tomando el sol y el aperitivo:

Por la tarde nos fuimos a Lovaina, una encantadora ciudad universitaria con mucho mucho ambiente… Yo, que no me esperaba mucho y eso que me habían hablado maravillas de ella me quede gratamente sorprendida. Un casco antiguo precioso (nada que envidiarle a Bruselas, por cierto) y una zona peatonal muy extensa con cantidad de placitas agradables llenas de terrazas y jóvenes. No nos quedamos por la noche pero estoy segura que es una de esas ciudades que ofrece una muy buena fiesta. No os pongo mapita porque no es muy grande y casi es mejor callejear por donde te apetezca, la ciudad se descubre sola esquina a esquina.

No pongo fotos muy directas de la plaza porque a mí me sorprendió bastante y así no quito esa magia también para quien al vea por primera vez… Y ahora ¡¡confieso!! Me confieso amante de los helados de chocolate. En realidad me gustan tanto porque mi madre los pedía siempre que se comía uno y yo me acostumbré a elegir ése sabor en cada heladería. El resto de sabores que he probado han sido por casualidad, porque quienes estaban conmigo así lo decidían. Además he viajado mucho y he tenido la suerte de probar helados (de chocolate claro) en muchos sitios… en Coppelia en la Habana (la famosa heladería cubana que tiene algún premio y reconocimiento) y en otras gelaterias italianas que presumían en sus paredes de los diplomas a mejor helado de los últimos años o  La Sorbetteria Castiglione (Bolonia)o otra que nunca se escapa de los rankins en Buenos Aires: Heladería Scannapieco. Sin embargo, yo defendía contra viento y marea el helado de chocolate de Verdú (procede de Alicante pero en Gijón tenemos una tienda en la calle los Moros y de verdad que uffff… para mí es el sabor de la infancia, de los veranos, de la vuelta de la playa con mamá). Sin embargo digo “defendía” y no es un error. En Lovaina probé un helado aún mejor (o eso creí yo, desde mi humilde opinión). Sigo defendiendo el de Verdú, está entre los más mejores… pero éste… éste…

Os invito a probarlo … está en una heladería muy céntrica llamada… Croccantino.

Por cierto, este es el mapa que os anuncié arriba.

Y el premio al mejor salto sobre el arco… y el mejor disparo… es para…

Mua!

Á.

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